Para emprender mi comercio ¿Qué régimen fiscal elijo?


                A la hora de abrir un comercio para realizar una nueva actividad económica de comercio minorista, la primera pregunta que surge a nivel fiscal es: ¿Cuál es el régimen fiscal en el que darme de alta?

Para responder a esta pregunta, se ha de dar respuesta a dos aspectos fiscales de la apertura del negocio minorista:

  • 1.IRPF (declaración de los rendimientos o beneficio de la actividad) e,
  • 2.IVA (régimen de IVA a aplicar en mi negocio).

A efectos fiscales, lo primero que se debe de conocer es lo que se entiende por comerciantes minoristas: son quienes venden habitualmente bienes muebles o semovientes sin haberlos sometido a procesos de fabricación, elaboración o manufactura, siempre que las ventas a consumidores finales durante el año precedente fueran superiores al 80% de las ventas totales realizadas.

Según la legislación vigente sobre el IVA, se le debe de aplicar el régimen especial de recargo de equivalencia, a la mayoría de actividades de comercio minorista cuando se realizan por personas físicas o sociedades civiles, comunidades de bienes, cuando todos sus socios, comuneros o participes sean personas físicas. Eso no sucede en algunos casos de comercio minorista (una minoría), cuya relación se puede obtener de la pagina web de la AEAT, como ejemplo se encuentran entre otros: vehículos de motor, embarcaciones, aeronaves, joyas y piedras preciosas, objetos de arte y antigüedades descritas en la ley de IVA, prendas suntuarias, materiales para la construcción, hierros y aceros no manufacturados y otro de inversión definido en el artículo 140 de la ley de IVA. Este régimen de recargo de equivalencia hemos de tener en cuenta que es obligatorio, y no se puede renunciar, para aquellos casos en que lo establece la ley de IVA.

A efectos de IRPF, y declarar los beneficios de la actividad económica o negocio en su caso, se puede optar, salvo renuncia, en la mayoría de los casos por el régimen de estimación objetiva o liquidación por módulos, lo que supone liquidar el impuesto de la renta en base al rendimiento neto obtenido al aplicar los módulos establecidos en cada actividad.

Dentro de las distintas posibilidades que surgen tanto en el IRPF como en el IVA, dependiendo de la actividad económica que desarrollemos, vamos a suponer que a la actividad económica que vamos a desarrollar, le es de aplicación el régimen de estimación objetiva (módulos) y el sistema especial de IVA por recargo de equivalencia, y que el comerciante no realiza otras actividades económicas a las cuales no le sean de aplicación el sistema de estimación objetiva (módulos). Además suponemos que no supera los límites establecidos por la Orden HAP/2430/2015, de 12 de noviembre de 2015.

                A efectos de IRPF (renta), estar en el régimen de estimación objetiva (módulos) supone:

  • -Una menor carga administrativa al no ser obligatorio fiscalmente llevar libros contables.
  • -sólo deberá llevar el libro registro de bienes de inversión, salvo que la actividad realizada sea agrícola, ganadera y forestal, en cuyo caso además deberá llevar un libro registro de ventas e ingresos.
  • -El pago a cuenta del IRPF modelo 131 en base a los módulos definidos para la actividad.
  • -El pago definitivo del impuesto del IRPF, en base a los módulos definidos con independencia del rendimiento o beneficios del negocio.

A efectos de IVA, estar en estimación objetiva de IRPF, supone estar en un régimen de IVA especial (el simplificado, salvo que proceda aplicar el de agricultura, ganadería y pesca o el de recargo de equivalencia). En nuestro caso se estará obligatoriamente en el régimen especial de recargo de equivalencia, lo que supone principalmente:

  • -Que el IVA soportado en las compras tiene la consideración de mayor gasto.
  • -Se aplica por parte del proveedor un recargo sobre compras, consistente en un porcentaje adicional, dependiendo este porcentaje del tipo  impositivo de IVA a aplicar.
  • -No se tiene obligación formal de presentar declaraciones referidas al impuesto del IVA, ni a efectuar ingreso alguno por la actividad, salvo por:
  •  las adquisiciones intracomunitarias,
  • Se sea sujeto pasivo por inversión de este,
  • Por las ventas de inmuebles con renuncia a la exención.
  • -No se pueden deducir las cuotas de IVA soportado, sean del origen que sean.
  • -No existe la obligación de expedir factura ni documento sustitutivo por las ventas efectuadas en la actividad económica, salvo en determinados casos, entre otros: que el cliente sea un empresario, profesional o particular que exija factura, el cliente sea la administración pública, el cliente sea persona jurídica, etc.

Se ha de destacar que el régimen de recargo de equivalencia es obligatorio en nuestro caso, luego si decidimos renunciar a la estimación objetiva y pasar a liquidar el IRPF por estimación directa, seguiremos aplicando este régimen. Y en el caso de que se den de alta nuevas actividades económicas que apliquen el régimen general de IVA, tendremos que aplicar la regla de la prorrata para determinar la parte del IVA soportado que es deducible en el régimen general.

                Siguiendo con nuestro caso, estimación objetiva (módulos) en IRPF y recargo de equivalencia en IVA, se ha de saber que la única manera de pasar de recargo de equivalencia a un régimen general de IVA, es la creación de una persona jurídica (Sociedad limitada, sociedad cooperativa, etc.), ya que como hemos dicho y reiteramos el régimen de recargo de equivalencia para la mayoría de actividades de comercio minorista es de obligada aplicación para personas físicas.

Por lo tanto al desarrollar una actividad de comercio minorista encuadrado fiscalmente en estimación objetiva y recargo de equivalencia, las posibilidades fiscales que tenemos serian las siguientes:

  • Naturaleza jurídica                       
  • Estimación del rendimiento                           
  • Régimen de IVA.
    • Opción   1 
  • P. Física
  • Estimación objetiva
  • R. Equivalencia.
    • Opción 2
  • P. Física
  • Estimación directa
  • R. Equivalencia.
    • Opción 3
  • P. Jurídica
  • Impto. Sociedades
  • Régimen Ordinar

  • En consecuencia de todo lo anterior, a la pregunta inicial, ¿Cuál es el régimen fiscal en el que darme de alta?, le podríamos aplicar tres respuestas distintas dependiendo principalmente de dos variables principales, rendimiento neto o beneficio esperado para el primer año, nivel de inversión inicial.

    Opción 1: Comercio minorista realizado por una Persona física, en estimación objetiva (módulos), y régimen de recargo de equivalencia.

                    Esta opción es recomendable cuando el rendimiento neto esperado para los primeros años este por encima del establecido en base a los módulos de IRPF a aplicar a la actividad, o se obtengan perdidas por el inicio de la actividad, y además en el caso de que la inversión inicial para empezar con el negocio sea baja.

                    Esto es así, ya que si se obtiene un rendimiento por encima del establecido por los módulos, solo se tributara por lo que se obtenga de aplicar los módulos, y no se tributará por el resto. Y además, al no ser deducible el IVA soportado en el régimen especial de recargo de equivalencia, no se puede deducir el IVA de las inversiones, y este se computa como mayor gasto, luego en caso de que la inversión inicial sea elevada, no sería aconsejable esta opción. Por otro lado si el rendimiento del primer año se estima bajo o en pérdidas al estar iniciando la actividad, esta opción no es aconsejable, ya que pagaremos en IRPF, el importe resultante de los módulos, incluso obteniendo perdidas.

    Opción 2: Comercio minorista realizado por una persona física en estimación directa y régimen de recargo de equivalencia.

                    Esta opción es aconsejable cuando el rendimiento neto estimado para el primer año está por debajo del establecido por los módulos aplicables del IRPF en estimación objetiva, y además la inversión inicial es baja.

    Esta opción aunque lleva más carga administrativa que la anterior, es aconsejable cuando el nivel de ventas es bajo y no se alcanza el rendimiento establecido por los módulos en estimación objetiva, ya que liquidaremos el impuesto del IRPF por diferencia entre ingresos y gastos, siendo el rendimiento inferior al de los módulos, y por lo tanto la cuota resultante a pagar del impuesto del IRPF será menor. En cuanto al IVA seguiremos en recargo de equivalencia, si la inversión inicial de inicio de actividad es baja.

    Cuando se opta por el régimen de estimación directa, este se debe de mantener durante tres años, luego una vez transcurridos estos, y si se obtienen unos rendimientos por encima de los establecidos por el sistema de estimación objetiva, se puede ir a la opción anterior, comunicándolo a hacienda a finales de la terminación del tercer ejercicio económico.

    Opción 3: comercio minorista realizado por persona jurídica con impuesto de sociedades y régimen general de iva.

    Esta opción es aconsejable económicamente cuando la inversión inicial es elevada ya que la única manera de deducirse el IVA soportado en inversión y que este no suponga un mayor coste de compras de inversión, es optar por el régimen de IVA ordinario, al cual en la mayoría de los casos de comercio minorista solo es aplicable a personas jurídicas, es decir, sociedades. El realizar una actividad a través de persona jurídica, lleva consigo entre otras cosas, el incremento de las obligaciones fiscales, y liquidar el impuesto sobre el rendimiento o beneficio a través del impuesto de sociedades. Además de que el coste de la seguridad social de autónomo se incrementa. Es por eso que esta opción es recomendable con elevadas inversiones de inicio de actividad, que llevan consigo un elevado desembolso en concepto de IVA.

    Si la inversión inicial es elevada y los primeros años prevemos perdidas por el inicio de actividad, en cuanto a la determinación del rendimiento y el pago del impuesto correspondiente, hemos de decir que es aconsejable hacerlo a través de persona jurídica o sociedad, ya que en esta situación no pagamos impuesto sobre los rendimientos en el año en que obtenemos perdidas, en el caso de estimación objetiva, si. Y además, existe la posibilidad de acumular un impuesto de sociedades negativo, deducible bajo determinadas condiciones en ejercicios futuros. Y en el caso de que los beneficios sean elevados, hemos de establecer que el impuesto de sociedades tiene un tipo impositivo del 25% con una seria de deducciones para pymes en determinados casos, mientras que el IRPF es un impuesto progresivo, que con unos rendimientos elevados y en estimación directa, puede llevar a aplicar un tipo impositivo superior al 25%. Y la estimación Directa es obligatoria a partir de los limites que establece la Orden HAP/2430/2015, de 12 de noviembre de 2015.

    Ahora seguro que surge una nueva pregunta ¿Cuál es el nivel de inversión a partir del cual debo de elegir la opción de realizar mi actividad de comercio minorista a través de una persona jurídica o sociedad?  Lo resolveremos en un próximo artículo.

    Esta información es al objeto de que se tenga conocimiento de los distintos criterios a tener en cuenta, y opciones fiscales posibles a la hora de iniciar una actividad económica de comercio minorista. Para estudiar casos concretos recomendamos se ponga en contacto con nosotros para estudiar su caso de forma personalizada y particular.

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